
En su libro "Maquiavelo para narcos" y bajo el seudónimo de Tomás Borges, el todavía policía aborda los entresijos del narcotráfico mexicano el autor explicó que su obra es producto de la "similitud entre la Florencia del siglo XVI, dividida en ducados, y el territorio mexicano, ahora dividido en cárteles de la droga". Borges, que dice ser aún oficial de la Policía Federal aunque no de inteligencia, participó en operaciones encubiertas y estudió organizaciones criminales en suelo mexicano, por lo que conoce bien el tema de su primer libro. No sólo habla sobre los tipos de cárteles, sus protagonistas y su modus operandi, sino que también expone los nexos entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y los cuerpos de seguridad de México con este lucrativo negocio ilícito, entre otros temas. Borges recomienda a los capos cómo "ganarse el favor de la comunidad" mediante obras públicas, "grabar a los políticos en sus fechorías" y registrar las acciones de los integrantes del llamado "cártel de la charola (placa)", es decir, policías. Esta especie de instructivo aconseja discreción "porque un capo conocido huele a muerto", igual que "invisibilidad", un intento que llevó a Amado Carrillo, antiguo jefe del cártel de Juárez, a morir en 1997 al tratar de cambiar su fisonomía. En su opinión, la actual ola de violencia que se vive en México es resultado de la impunidad que han gozado por lustros estos grupos clandestinos y la permisividad de gobiernos anteriores, además de una <b>...</b>
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